
Me miró y sus ojos eran fuego
y su torso frágil
y sus cabellos danzaban
al ritmo de música extraña
que mis oídos no habían escuchado.
No lloró
pero en un hueco de mi pecho halló refugio
por la desilusión del amor frustrado
la abracé
y siguió la música.
A veces creo que pudo haber sido ella
me pregunto porqué persigo aquella flor que crece en las nubes
que desaparece cuando creo haberla alcanzado
teniendo otra flor hermosa en mi mano.
No lo sé,
realmente no lo sé
hay gente que a esto le llama destino,
yo realmente no lo sé.

