Pequeña Elsie, ¿dónde estás? ¿Dónde encuentro dime, tus manos de niebla azucarada?Te fuiste ya hace tanto tiempo y la Diosa de nuestro mundo insiste en permanecer oculta. Mi bosque se vuelve un poco más seco cada día y ya no danzan las estatuas del lago. No dejes que retroceda el musgo de mi sauce. Vuelve a nosotros, recuerda, te lo imploro, tan sólo recuerda los días felices bajo la Luna, cuando enjambres de luciérnagas bajaban a nuestro hogar. Recuerda y vuelve querida Elsie, con tu amigo el Ciervo de Plata.

