Mi querida Sophia, adornada con una rosa que la hace parecer una muchacha de Granada. Pero no es que sólo sea hermosa, tiene un corazón de oro y es bastante culta para su edad. Le encanta la historia y en particular todo lo relacionado con Egipto. Ha leído un montón de libros sobre Cleopatra, definitivamente creemos que es su reencarnación: cuando el sol toca su piel se pueden ver brillar las arenas del desierto; en su aliento vive Isis, junco precioso del Nilo.
Y por supuesto tenemos nuestra canción: Put your head on my shoulders, en la voz de Michael Bubble, nos ha recordado el uno al otro ya muchas veces, ¿no es cierto, Sophie?
Tal vez extrañes Alejandría, y ver correr libre al leopardo y llegar al Ibis sagrado hacia la inundación; tal vez a nuestros ríos les faltan lotos y los vientos de Bastet y Sekhmet no soplan con la misma fuerza, pero me tienes a mí, eternamente a mí, tu amigo, tu puerto seguro.
Gracias por tu inocencia, por tu pureza y por la puerta que abriste para dejarme entrar a tu vida, definitivamente, sin lugar a duda alguna, eres la mejor amiga que he tenido.
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