
Es de noche y tengo sueño. Voy por mi mantita, que tendida reposa y desde luego retoza en el viento fresco de estos días de lluvia y ¡oh, sorpresa! Mi mantita huele a avellanas. ¿De dónde le vino ese olor?
Sólo puedo sospechar que tiene algún novio secreto que la visita a horas inadecuadas(durante el día gozó de la más estricta vigilancia).
Pero no seré un amigo celoso, no. y dejaré el asunto en que la visite cuantas veces quiera, siempre y cuando yo me duerma entre avellanas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario