
!Bienvenidas, haditas, bienvenidos, duendecillos!
Se abre mi casa sonriente, como cualquier otra casa de Irlanda, sólo para ustedes, que iluminan mi pensamiento. Aquí encontraran a veces cuentos y poemas para alegrar sus vidas y sobretodo el cariño de un viajero que un día encontró la belleza encerrada en una semilla.
Qué Titania los guarde por siempre y que su séquito cante en sus sueños canciones de Arcadia y rezos de otros mundos envueltos en flores
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