
La mujer va desnuda cantando en la plaza
Sus pies riegan la tierra y el ojo de los hombres
Canta, grita, rompe los espejos
Al soplar sobre el pueblo agita los vientos
Vuelan los techos, perturban su sueño
Las margaritas se impregnan de miedo
¡Ay los querubines, ya caen del cielo!
Buscando su beso, añorando su aliento
Y ella va desnuda, turgentes sus senos
Nereida del olivo, enloquece al carnero
¡Desnuda, desnuda, de desnuda cabellera!
El musgo creciendo en su vientre
En su musgo floreando el llanto
Por el bosque incendiado y gris
Cobrará esta tarde su pago.
Konichiwa
ResponderEliminarCon toda sinceridad te digo que siento facinación x este blog... Lo lee pero muchas veces no alcanzo a comentar. Buscare cada espacio libre para dejar mi comentario en cada uno de esos bellos escritos que han capturado mi atención... Este, ¿Lo escribiste tú?
sAyOnArA!!