
Acabo de encontrar hace dos minutos (tal vez tres) un poema diminuto y hermoso, como célula de génesis. Su mismo título indica creación mística. Pertenece al libro "La edad dorada" de Ramón Méndez, hasta donde sé, uno de los fundadores del infrarrealismo. Actualmente imparte un taller literario en la ciudad de Morelia al que estoy ansioso por asistir. Sin más, espero que lo sientan efervecer en la piel como lo hice yo.
¡Salve, Diosa blanca!
MI NACIMIENTO
Broté yo
de una flor.
Me alzó la Diosa.
Me sostuvo en sus manos.
Me vistió de milagros.
Era un momento de esos
en que puede pasar cualquier cosa,
hasta camellos por los ojos de las agujas.
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