
Oh, sí, soy un gato. Escribo a la luna con tinta de plata y mis zarpas cortan el vuelo de la noche en tiras que devoro con ansia sagrada. No me adores, soy un gato; no me sigas, soy un gato. Vuelo sin tener alas y exploto con las mareas de los mares lejanos, donde Tetis retoza sobre colchones de anémonas rosadas.
Conozco al unicornio, es mi amigo el Ciervo, y la diosa de mi mundo es centella y jardín de rosas azules.
El deseo brilla en mis ojos, no los mires, son loto que inmortal prospera e induce a la locura mística; míralos, son agua que no se estanca en las charcas del flujo de los chakras, y son miles, en dos, miles. Miles de ojos tiene mi alma.
Estrella
Viento
Eternidad
Son estas mis palabras, brillen siempre en los bosques de Arcadia.
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