
Los cuatrocientos Daimon que habitan en mí, son uno conmigo; no hay separación. Uno por pétalo, no existe el fin. El loto se abre continuo y gira al ritmo del universo. Un palpitar de flores es mi corazón. La fuerza de mis ancestros corre por mis venas, y la tuya, ¡oh Krsna!, por los brazos de los justos.
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